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20 June 2016

De la protesta al desempleo

Aún recuerdo la emoción que invadió mi cuerpo cuando recibí un correo electrónico con la respuesta positiva a mi solicitud laboral para impartir clases a estudiantes de Sociología en la Universidad del Norte de Nicaragua, UNN-Matagalpa.

Por fin tendría la oportunidad de hacer lo que tanto me gustaba, trasmitir ideas y compartir saberes en la “academia”. Mi ilusión inicial era transformar las cuatros paredes rígidas de una fría aula de clase y convertirlas en una experiencia vivencial que inspirará a otros. Al parecer, esos planes no eran compartidos por los empresarios-dueños de la universidad.

Con el tiempo, una de las clases que me asignaron para uno de los grupos fue la asignatura de Participación Ciudadana, tema que me apasiona, tanto como la corrupción ama al dinero. Debo admitir, me gustan los retos y temas incómodos de abordar, en Nicaragua uno de esos temas es el involucramiento activo de la gente en la gestión municipal y Gubernamental.

Paralelo a mi experiencia como docente, escuché que la misma universidad estaba organizando un foro “debate” con diputados del partido de Gobierno sobre, ¿Adivinen qué tema? Pues sí, PARTICIPACIÓN CIUDADANA. Así que identifiqué la oportunidad perfecta para hacer un ejercicio de ciudadanía activa e invité a estudiantes de la carrera y otros jóvenes de Agentes de Cambio (Organización juvenil que coordinaba) a sumarse a una protesta colectiva.

Días antes preparamos algunas cartulinas con los mensajes que queríamos posicionar en nuestra intervención, la inspiración se nos desbordó sobre algunos temas como: La falta de consulta popular sobre el tema del canal interoceánico, la desaforación misteriosa de la diputada del FSLN, Xochilt Ocampos, la pensión reducida para las personas de la tercera edad, etc.

Al entrar al auditorio del Instituto Nacional Tecnológico (INACTEC-Matagalpa), lugar donde se desarrollaría el foro-debate, sentimos miedo, pues habíamos visto por la televisión como días antes encapuchados a fin al Gobierno agredían en Managua a quienes protestaban por cualquier cosa. Por eso decidimos tomar como medida de precaución enrollar las pancartas para disimular antes de entrar y luego tratar de pasar desapercibidos entre la multitud.

Entramos al lugar en total silencio, inmediatamente pude notar la presencia masiva de estudiantes de secundaria que de seguro fueron obligados a asistir por el Ministerio de Educación, aparato oficial de adoctrinamiento sandinista.  Nos sentamos en la misma línea de sillas, era una forma de sentirnos auto-seguros a través de miradas cómplices y rebeldes.

En la fila delante de nosotros estaban las diputadas sandinistas Rosa Adelina Barahona, ex directora de la Fundación Mujer y Desarrollo Económico Comunitario (FUMDEC) y la diputada María Agustina Montenegro ex vice-alcaldesa de la ciudad. Ambas anónimas en la vida política de nuestro país.  Solo las conocen en sus casas.

El monólogo de los diputados empezó y se extendió por aproximadamente una hora, tiempo suficiente para saltar y croar (Sonido emitido por los sapos) con discursos vacíos de contenidos que hacían reverencia sumisa a la gestión del buen gobierno al que le debían sus escaños, salarios y vidas.  Todo ese tiempo pasé en modo trance esperando para levantarme de la silla y pegar cuatro gritos como decimos en buen nica, pero el don de la paciencia me hizo esperar y esperar.

Llegamos a mi tan esperado momento de brillar, la sesión de preguntas y respuestas había dado  inicio, con toda la adrenalina del mundo recorriendo mi cuerpo me animé a hacer la fila de las personas que iban a hablar, esperé silenciosamente mi turno y aproveché el momento para conversar con una  joven simpática que asignaba el uso del micrófono. Me cayó tan bien que hasta puedo decir nos hicimos amigos en un par de minutos, era una joven cálida y risueña, al final me animé a preguntarle si trabajaba ahí y me respondió que era hija de una de las diputadas. Ese dato de último minuto me hizo “asustarme” más y dudar sobre nuestra intervención, pero la decisión ya estaba tomada. Recuerdo que le pedí disculpas por lo que iba a hacer y su reacción fue de asombro, no espere más e inmediatamente tomé el micrófono entre mis manos y empecé a soltar la chorrera de cosas sobre lo que pensaba con relación a la gestión de las diputados toca botones que estaban ahí presente. Mi gran sorpresa es que el auditorio completo aplaudió mis ideas. Aquí les dejo un pequeño vídeo con fallas de origen obtenido de un canal local.

Ese mismo día marqué mi sentencia de muerte laboral, ese día quedaron sepultadas todas mis aspiraciones dentro de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad. Uno de los asistentes del foro era el señor Justino Pastor, dueño de la Universidad, quién a su vez es era un conocido sandinista, sabido por muchos sobre sus aspiraciones políticas dentro del partido de las cuatro letras.

Regresé a terminar de impartir mis clases por el tiempo que me quedaba, luego no hubo renovación del contrato bajo silencio administrativo. Pedí una reunión con el director académico/dueño de la universidad, un hombre bravucón y ordinario, de esos que creen que gritar más fuerte es tener la razón.

Al final, me dio muchas excusas para no renovarme el contrato laboral, aún consiente que días previos yo había sido el único docente de la carrea a quien él mismo le había dado un reconocimiento por mi trabajo como docente, y peor aún, siendo el único profesor graduado en Trabajo social y gestión del desarrollo, énfasis profesional que se supone transversaliza la carrera de sociología que ofrecen.

Paralelo a mi culminación laboral en la universidad, tuve la oportunidad de hablar con una de sus autoridades quien me confesó de primera mano y bajo la figura del anonimato que la no renovación del contrato obedecía a una pasada de cuentas políticas por mi activismo el día del famoso foro-debate sobre participación ciudadana con diputados oficialistas. Y agregó que él no podía decir nada, de lo contrario también sería despedido y se uniría al club del desempleo.

Consiente que vivo en un país secuestrado por un régimen político que todo lo ve y todo lo controla, no quise ir al Ministerio del Trabajo a perder mi tiempo, pero tampoco quería dejar pasar mi experiencia, una de tantas que se repiten en mi país.

Me armé de valor y fui a denunciar la actitud arbitraría de la Universidad del Norte de Nicaragua al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) y medios de comunicación local, incluyendo prensa escrita, radio y televisión. Hasta una conferencia de prensa hicimos con el fin de seguir evidenciando el uso y abuso de poder al que estamos sujetos y condenados en la tierra del hombre de las libertades, “Sandino”.

Soy uno de tantos, de padre revolucionario, ex guerrillero del frente sandinista de liberación nacional y mi madre, ex miembro de la juventud sandinista y activista por la causa del mismo partido. Ninguno de ellos pudo heredarme la libertad que tanto buscaron en su juventud. Ahora me toca a mí inspirar a otros.

De Nicaragua para el mundo, soy Yaser Morazán, nos vamos y nos vemos hasta un siguiente artículo o vídeo.

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Texto corregido por Gabriela Montiel.

Vídeo completo grabado por una participante de la actividad.