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28 July 2014

¿Qué beneficios promueve la lectura en la niñez?

Cualquier actividad intelectual que desarrollé un niño entre los 0 y 6 años de edad guiado por un adulto con conocimientos sobre estimulación temprana y constante, generará en el niño beneficios que estimulan su lado cognitivo y los beneficios serán para toda la vida.

Particularmente la lectura ofrece las siguientes ventajas:

· Estimula la actividad cerebral, fortalece las conexiones neuronales y aumenta la reserva cognitiva del cerebro, un factor que protege de enfermedades neurodegenerativas.

· El cerebro así realiza mejor sus funciones, incrementa la rapidez de respuesta, estimula el proceso de pensamiento, la ordenación e interrelación de ideas y conceptos, la memoria y la imaginación.

· Facilita la interacción y las relaciones sociales ya que ayuda al desarrollo en temas de lingüística, conversación, expresión oral y escrita.

· Estimula el pensamiento crítico, reflexivo e independiente que dotan al niño de la capacidad para resolver problemas.

· Enseña valores humanos operativos que se materializan en el día a día del niño, tales como; autoestima, comunicación, solidaridad, respeto, tolerancia, etc.

· Posibilita que el niño potencialice todas sus habilidades cognitivas, ya que mediante la escucha o lectura de un cuento puede desarrollar la imaginación, curiosidad, creatividad e innovación, elementos básicos para que en un futuro sea un adulto capaz de hacerle frente a la vida.

· Establece conexiones mentales entre los personajes del cuento y la realidad, identificando vínculos que le permitan conocer y resolver problemas a través de la lectura comprensiva y reflexiva.

· Aprende disfrutando, ya que las lecturas para niños incorporan elementos didácticos divertidos (lenguaje sencillo, imágenes e ilustraciones, personajes fantásticos, etc.) que estimulan la voluntad y ganas de aprender, mucho más allá de conceptos y teorías aburridas.

· Promueve la unión y vínculo afectivo entre quien lee y el niño, ya sea en el binomio maestro-niño, padre-niño, madre-niño, abuelito-niño, niño-niño, etc.

· Finalmente, reconoce al niño como sujeto de aprendizajes al ajustar la lectura al mundo imaginario del niño y no al revés. Ningún niño quiere leer periódicos, diccionarios o libros de literatura.