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7 October 2013

¿Puede un hombre ser feminista?

Esta interrogante es un dilema que se repite, una y otra vez en muchas organizaciones de mujeres en todo el país.

Personalmente, me he sentido víctima del rechazo y las miradas acusadoras de muchas mujeres que dicen auto llamarse feministas y sienten con profundo recelo mi presencia en debates y foros de mujeres.

Aún convencido de mi posición en pro de los derechos humanos de las personas, independientemente de su sexo físico biológico, identidad o expresión de género, entre otros condicionantes socio-culturales y biológicos, les confieso que en muchas ocasiones sentí indignación e impotencia cuando mis opiniones fueron invalidadas por el simple hecho de tener un pene entre las piernas y acusarme de machista.

Por algún tiempo llegué incluso a pensar que para estar bien dentro del movimiento de mujeres tenías que cumplir las siguientes cualidades:

1. Ser gay o trans.
2. Ser sumiso.
3. Estar siempre a favor de todo lo que se dice y hace.

A partir de diversos debates y reflexiones con mis amistades dentro de las organizaciones sociales y de mujeres, compañeras de lucha, enemistades que me gane, etc. He aquí las conclusiones a las que he llegado…

Sos un hombre feminista si….
Aun desconociendo las “teorías” feministas, sentís, crees y luchas desde tu cotidianidad que a las mujeres se les debe de respetar y punto.
Estas dispuesto a renunciar a los privilegios del sistema machista, porque también reconocés las desventajas del mismo.
Crees que la igualdad de los géneros nos benefician a todas las personas por igual.
Te organizás, escribís, promovés y defendés por diferentes medios orales y escritos tus posturas claras a favor de los derechos humanos de las mujeres.
No te sentís menos, ni más que una mujer.
Reconoces tus fallas y sabes pedir disculpas.
Te sentís parte del movimiento de mujeres, mucho más allá de las organizaciones.
Estás sumamente convencido que para acabar con la violencia, hay que trabajar todos juntos de la mano. (Tejido social).
Te reconocés como parte del problema, pero más importante aún, como parte de la solución.
Respetás a las mujeres y exigís el mismo respeto para vos.
Creés en la lucha feminista, la cuestionar, pero más importante aún, la apoyás.
Reconocés las divergencias, pero también las convergencias. Identificás las debilidades del sistema, pero también sus fortalezas.
Respetas las desiciones que tomen las mujeres que rodean tu vida (Madre, hermanas, amigas, vecinas, cuñadas, etc.)
Más o menos así dejo mis aportes a esta reflexión que se vive a secreto de voces. Espero no molestar a nadie y que este articulo sirva para el inicio de un debate, abierto, reflexivo y respetuoso. Partiendo de la imposibilidad de construir un mundo mejor de manera aislada, mujeres en un extremo y hombres en el otro.
Afectuosamente.
Yaser Morazán.